Arriban 660 ballenas grises a Baja California

Un total de 660 ejemplares de ballena gris han llegado a las lagunas sudcalifornianas de Ojo de Liebre y San Ignacio, en la reserva de la Biosfera de El Vizcaíno, en el norteño municipio de Mulegé.

De acuerdo con el primer censo realizado esta semana, en el santuario ballenero Ojo de Liebre se contabilizaron 423 ballenas adultas y 237 ballenatos. En tanto, en laguna San Ignacio, otro de los sitios de avistamiento, 150 kilómetros al sur de Ojo de Liebre, se han contabilizado 52 ejemplares adultos y 23 nacimientos.

La directora de la Reserva de la Biosfera de El Vizcaíno, Irma González López, informó a EL UNIVERSAL que en comparación con los datos de la temporada pasada en estas fechas, han llegado alrededor de 200 cetáceos más, por lo que se prevé que se rebase el número de estos mamíferos en lagunas sudcalifornianas este año.

Indicó además que se percibe una mayor afluencia de visitantes, lo que consideró de gran beneficio para las comunidades costeras que dependen de la derrama económica generada por la actividad de avistamiento de estos animales.

La responsable de la zona protegida recordó que las comunidades en esta zona han realizado esta actividad desde hace 15 años de manera regulada por las autoridades ambientales, y a la fecha es considerada una actividad sustentable, pues se realiza “en estricto apego a la normatividad”.

“No hay acoso a los cetáceos, el acercamiento hacia ellos es de manera muy cuidadosa, la mayor parte de las veces son los animales quienes se acercan a las embarcaciones y desde luego, se toman todas las medidas para proteger a los visitantes”, expresó.

Señaló que las decenas de embarcaciones están en muy buenas condiciones y cuentan con el equipo requerido para los recorridos de avistamiento.

De acuerdo con la información, esta temporada las ballenas llegaron a las lagunas más norteñas del estado hacia el 15 de diciembre y a finales de mes comenzaron los primeros nacimientos.
La especialista platicó que los cetáceos hacen su arribo cada año a estas lagunas “que son tibias para ellas, aunque no para nosotros”, dijo.

Recordó que esta especie emprende el viaje desde los mares de Alaska hasta las cálidas aguas sudcalifonianas -más de 10 mil kilómetros- para aparearse o dar a luz.

Estos “gigantes del mar” eligen los cuerpos lagunares de estas comunidades porque son lugares cerrados y que brindan protección para sus crías, sin el temor de los depredadores.

“Así cumplen su ciclo de reproducción en una laguna somera y precisamente que les ofrece las condiciones que buscan para poder tener a sus crías”.

Según explicó, estas lagunas tienen ligeramente más salinidad que el océano, lo que permite que los ballenatos tengan mejor flotabilidad, y ello que facilita que las madres puedan entrenar a los ballenatos, que aprendan a nadar, a sumergirse, a respirar y finalmente emprender la travesía de regreso.

González López destacó que actualmente las poblaciones de ballena gris están recuperadas y fuera de peligro. La especie sigue reproduciéndose y se ha visto el incremento de nacimientos año con año.

Subrayó que aunque la especie no está en riesgo, es necesario atender los lineamientos para su conservación.

Puntualizó que en esta región de Baja California Sur, los prestadores de servicios están muy sensibilizados sobre el cuidado y conservación, tanto prestadores privados como ejidales, por lo que se han convertido en “vigilantes comunitarios” a fin de conservar en buenas condiciones las lagunas y vigilar el cumplimiento de las normas una vez que las ballenas han llegado.